Coaching y productividad: cómo aliviar el estrés

¿Cuántas veces te sientes estresado y atrapado, en un trabajo, en una relación, en tu vida en general por determinadas obligaciones o por una mala circunstancia? ¿Y cuanto de ese estrés viene causado por no averiguar dónde tienes control y donde no?.

Epícteto, que nació esclavo en el año 55 después de Cristo y llegó a convertirse en uno de los filósofos más reputados de Roma, nos da con esta cita un magnífico ejemplo, no solo de cómo nos afecta el control en nuestras vidas, sino también de cómo la sabiduría más simple perdura a través de los tiempos. Epícteto, El Arte de Vivir, capítulo 1:

“La felicidad y la libertad empiezan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas se encuentran bajo nuestro control, y otras no. Solo cuando hayas asimilado esta ley fundamental y hayas aprendido a distinguir entre lo que puedes y no puedes controlar podrás lograr la tranquilidad interior y la eficacia exterior. Bajo nuestro control se encuentran nuestras propias opiniones, aspiraciones, deseos y aquello que nos repele. De estas áreas es de lo que debemos preocuparnos porque están sujetas directamente a nuestra influencia. Siempre podemos elegir el contenido y carácter de nuestra vida interior. Fuera de nuestro control, sin embargo, se encuentran circunstancias tales como la clase de cuerpo que tenemos, si nacimos ricos o nos hemos hecho ricos, lo que los demás piensan sobre nosotros y nuestra posición en la sociedad. Debemos recordar que todo ello es externo y por tanto no nos concierne. Intentar controlar o cambiar lo que no podemos solo nos hace sufrir”

Aunque lo normal sea vivir estresados, vivir en estado permanente de alerta y estrés no es normal. Se trata de un desequilibrio. Cuando el estrés se encuentra activado de manera permanente nos produce malestar, dificulta nuestra capacidad de actuar y es perjudicial para nuestra salud física. Está demostrado que, no sólo el estrés, sino cualquier preocupación merma nuestra capacidad para pensar con claridad, para aprender, rendir y ser productivos.

Hay periodos de nuestra vida, donde las demandas del trabajo, estudios, familia, etc, obligan a nuestro organismo a responder con mayor esfuerzo. El problema aparece, cuando no sabemos reaccionar, no ponemos límites y es la situación la que acaba pudiendo con nosotros.

Timothy Gallwey, el pionero del Coaching Ejecutivo, con los Dres Edd Hanzelik y John Horton proponen una serie de herramientas de éxito para combatir Estrés. Saben que sonrisa en tu manoReducir y gestionar el estrés está en nuestra mano y que una de las cosas que generan más estrés es la de no controlar una situación. Si quieres aliviarte del estrés de no tener el control de una situación determinada, te invito a que pruebes su herramienta de las 3 preguntas. Disfruta del proceso y recuerda que es bueno echar mano del humor. Ser capaz de reír puede ser la puerta de salida hacia la comprensión y la humildad:

Elige una situación que te parezca muy estresante y examínala desde la perspectiva de estas tres preguntas:

 

 

¿qué es lo que controlo de esta situación?:

Haz una lista de todo lo que se te ocurra, incluyendo la actitud y acciones de los demás.

 

¿qué es lo que estoy intentando controlar?:

Haz una lista de todo lo que estás intentando controlar en estos momentos, no importa que esté en la lista de lo que no controlas.

 

¿qué podría controlar que ahora no estoy controlando?:

Haz una lista de lo que podrías controlar que antes no has tenido en cuenta.

Lo habitual después de responder a las dos primeras preguntas es que te sientas indefenso. Pero si respondes bien, la última te ofrece una oportunidad para reflexionar y descubrir posibilidades que quizá no hayas visto antes. Es lo que te permitirá enfrentarte a la situación estresante poniendo tus propias condiciones.

Muchas de las cosas que intentamos controlar y no controlamos tienen que ver con la manera en que nos relacionamos con los demás. Por ejemplo, si tienes un hijo adolescente, te darás cuenta de que el control es una fuente de problemas y cuanto más control tratan de poner los padres, más resistencia oponen los adolescentes. Hay cosas que no dependen de nosotros y no las vamos a controlar: su actitud, su motivación, lo que le gusta o disgusta, su receptividad a escucharte o el respeto por tus opiniones.

Resulta sorprendente darse cuenta de cuanta energía gastamos en intentar controlar lo que no podemos controlar. El control es una ilusión que nos da falsa seguridad porque la vida está llena de variables e imprevistos que se nos escapan totalmente. La fuerza con la que intentamos controlar es la misma que nos lleva a la angustia de no estar lográndolo. Cuando podemos aceptar esto es cuando nuestra relación con el entorno cambia, nos relaja y nos acerca a los demás.

Cuando centras tu atención en lo que puedes controlar en lugar de en lo que no puedes, se abren nuevos caminos. Puede que te sorprenda descubrir que a partir de ahí empiezas a influir sobre factores que creías fuera de tu alcance. Te alegrará descubrir que tienes control sobre otros elementos que pueden mejorar tu estado de ánimo. Actuar sobre lo que sí controlamos restaura esa sensación de confianza en uno mismo que te permite sacar el mejor partido de un mala situación.

Solemos creer que seremos felices cuando las cosas nos vayan bien pero las cosas nos empiezan a ir bien cuando aprendemos a ser felices. Si no gozamos de un equilibrio satisfactorio, el Coaching puede ser una herramienta a tener en cuenta para alcanzar la maestría en el arte de vivir y mi misión como Coach es la de apoyarte en ese camino.

 

Belen SanMiguel

coachycom.es


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