Actualiza tu flujo de trabajo para ser más productiv@

A nuestro alrededor muchas cosas van cambiando constantemente y, en muchos sentidos, trabajamos todavía como hace cinco o diez años. Últimamente, ¿qué cambios has introducido dentro de tu flujo de trabajo para mejorarlo?. Nuestro flujo de trabajo debería actualizarse casi de forma permanente para adaptarlo a lo que necesitamos ahora.

El «flujo de trabajo» no es más que el conjunto de rutinas, hábitos, procedimientos, herramientas y con el que te organizas, haces las cosas o absorbes información. Tú tienes una manera de organizarte, un estilo de hacer las cosas, un método de obtener y utilizar información. Todo eso lo has elegido tú y lo utilizas a diario. Pero que sirva para hoy no significa que valga para dentro de una semana, un mes o un año.

Es cierto que hay hábitos, técnicas, principios y herramientas que nunca caducan. Pero no menos cierto es que hay otras cosas que con el paso de los años pierden validez y utilidad. Y sin embargo no las soltamos ni locos.

Cuando buscas eficacia, rendimiento, optimización, resultados, tienes que estar preparado para actualizarte, adaptarte, cambiar cómo y con qué haces las cosas de forma casi constante.

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¿Cómo actualizar?

pensar flujo trabajo

Para actualizar ese flujo de trabajo es imprescindible practicar un hábito en desuso: PENSAR. Pensar (revisar, analizar, estudiar) cómo estoy haciendo las cosas, qué utilizo, qué necesito… Y además hacerlo de forma regular, como quien va a una revisión al dentista o lleva el coche al taller. Porque las cosas de Productividad, si se abandonan y no se revisan, también se estropean.

  • Cuando detectas que algo no funciona, ¿trazas un plan de cambio?.
  • Si ves fallos en un área concreta, ¿pruebas nuevos hábitos o te limitas a repetir lo de ayer?.
  • ¿Buscas en todo momento hacer las cosas de un modo más eficiente y rápido?.
  • ¿Te preguntas si estás utilizando las herramientas/aplicaciones adecuadas?.
  • ¿Buscas siempre la mejor forma de utilizar la tecnología que utilizas?.

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¿Por dónde empezar?

Naturalmente tiene que ser cada uno el que elija qué rincones del flujo hay que actualizar. Pero las cuatro grandes áreas que proponemos a continuación es una buena forma de empezar. Fijándonos en lo de fuera (circunstancias, exigencias…) y poniéndolo frente a lo de dentro (lo que haces, cómo lo haces, qué utilizas).

  1. Planificación y tareas.
  2. Email y comunicación.
  3. Tecnología y aplicaciones.
  4. Información y lectura.

Uno de los rasgos que define a la persona productiva es la que sabe “leer” cómo es su trabajo, para moldear su forma de trabajar y conseguir más… incluso con menos esfuerzo.

 

autor: Berto Pena


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